sábado, 13 de septiembre de 2014

La estética en Kierkegaard. Primera parte.

1. Soren  Kierkegaard.
  Soren  Kierkegaard  nació  en  el año 1813 y  murió en el año 1855 en Copenhague (Dinamarca).
 Fue descendiente de una familia acomodada y muy religiosa. Nació con una discapacidad física que le tuvo angustiado durante toda su existencia. Estudió teología y filosofía en la Universidad de Copenhague.
Debido a una crisis causada por su gran religiosidad renunció a su compromiso con Regine Olsen, pese a que siempre permaneció enamorado de ella. Tras esta ruptura, decidió dedicarse por completo a la vida religiosa.
Entre sus obras destaca  O lo uno o lo otro, en la cual nos presenta la distinción entre los tres estadios del hombre: el estético, el ético y el religioso.
Sus obras pertenecientes al estadio estético y al ético están escritas bajo pseudónimos, sin embargo, las pertenecientes al estadio religioso están publicadas bajo su identidad real.
Para Kierkegaard el estadio estético se basa en la insensatez y la apariencia y gira en torno al disfrute de los placeres. Y el estadio ético se caracteriza por la lucidez y el compromiso por el deber. El hombre debe de elegir entre estos dos estadios.
Es importante el tema de la elección, pues Kierkegaad defiende la postura de que el hombre va creando su propio destino y su vida a través de sus elecciones.
Por último, nos encontramos con el estadio religioso en el cual se afirma su fe y a través de esta fe, su individualidad. El individuo que se encuentra en este estadio sigue la voluntad de Dios y al hacerlo alcanza la libertad.
Podemos citar entre sus obras: Diario de un seductor, Temor y temblor, Repetición, El concepto de la angustia, La enfermedad mortal, Tratado de la desesperación o El instante.
Kierkegaard fue un hombre religioso que atacó a la iglesia danesa y a la religión cristiana, a la que acusaba de corrupción.
Para Kierkegaard tener fe era sinónimo de tener dudas, pues para él tenía más valor tener fe en la existencia de Dios, habiendo dudado de ella anteriormente que creer sin plantearse nada,ya que la duda es la base de todo pensamiento racional.

2. Líneas temáticas de la filosofía estética de Kierkegaard.
 Para Kierkegaard la belleza se basa en el amor, en el misterio que para él supone todo lo relacionado con el sexo opuesto y cómo esta belleza depende del misterio. Kierkegaard intenta mantenerlo intacto el máximo tiempo posible. Prefiere, de esta manera, observar desde lejos su objeto de deseo que poseerlo. Este por su parte ha de ser el más interesante.
Solo hay una forma de seguir deseando el objeto de deseo una vez lo poseemos y esta consiste en tener presente que podemos perderlo.
Además, para poder gozar de los placeres, hay que aprender a dominarse a uno mismo. Con este autodominio seremos capaces de valorar lo que de verdad supone la belleza del instante.
El azar tiene una clara preferencia a las cosas planeadas, las cuales para Kierkegaard pierden todo aquel misterio que él tanto valora y se tornan aburridas. El azar puede que no nos ofrezca tanta estabilidad, pero le da más emoción a la vida.
Las personas interesantes son aquellas que se conocen a sí mismas y los momentos que se recuerdan con cariño son, a menudo, menos interesantes que el recuerdo en sí mismo.
Por otra parte, Kierkegaard piensa que el amor es un arte y que la mujer que vale la pena conocer es aquella que ha sido fortalecida. Además, una muchacha digna de vivir una relación con él ha de sentirse libre para elegir su compañía, no ha de compartir con él nada por obligación. El amor que guía la inquietud artística solo puede existir basado en la libertad.
Igualmente, tampoco para él su compañera ha de resultar una obligación ni un obstáculo moral. Partiendo de estas bases, nos dice Kierkegaard que en el terreno de la estética todo es ligero y hermoso, mientras que en el terreno de la ética todo es aburrido. Por eso se considera a sí mismo un artista del amor.

2.2 Bases de la teoría estética de Kierkegaard.
Kierkegaard nos dice que se puede vivir siempre absorto en la contemplación de un ser femenino, que cada belleza es una parte de la belleza en término generales y todas estas partes al unirse forman un conjunto armonioso que provoca alegría en el alma.
El instante es siempre lo más importante. Aquel que sea merecedor de llamarse donjuán es alguien que disfruta más del juego de la seducción que del resultado de este. De esta reflexión se deduce que lo contrario a la estética pasaría por los planes de futuro.
Lo principal en la estética es aquello que nos resulta interesante y esto es lo opuesto a lo planeado.
De este modo, el miedo a la pérdida no tiene cabida en lo estético porque lo que no se conserva es lo que se convierte en mito y de esta manera, adquiere el carácter de eterno. Sin embargo, cuando algo es poseído pasa a ser aburrido, muriendo la belleza que contenía a manos de la costumbre.
Como decíamos anteriormente es sumamente importante en la filosofía de Kierkegaard el tema de la elección o la alternativa. Distingue entre tres planos distintos de existencia que son el estético, el ético y el religioso. Entre lo estético y lo ético se encuentra la ironía y entre lo ético y lo religioso, se sitúa el humor.
El plano de lo estético está relacionado con la sensualidad y el erotismo y en el fondo de este primer estadio nos encontramos con la melancolía, la duda, la monotonía y el abatimiento.

2.3 El arte.
Para Kierkegaard la forma artística más elevada es la música, pero también nos proporciona algunos comentarios acerca de otros tipos de arte. De los poetas, por ejemplo, nos dice que son seres desgraciados, que aunque sufren grandes penas son capaces de hacernos disfrutar con la forma en la cual las expresan. Cuantas más penas tienen, mejores son sus poemas, y aquí radica su desgracia.
Por otra parte, tenemos la arquitectura que mantiene una estrecha relación con la historia y que por tanto puede ser substituida por otras formas arquitectónicas que se acomoden a otras nuevas historias.
En cuanto  a la filosofía, esta sobrevive porque cuando tomamos una decisión siempre optamos por una opción dejando atrás a las demás,y siempre acabamos arrepintiéndonos de la decisión tomada porque lo que en realidad deseamos es tener la posibilidad de elegir. Una vez que hemos elegido, aunque obtengamos el resultado esperado, este puede decepcionarnos, pero la posibilidad nunca podrá generarnos esta decepción porque ella misma supone un misterio.

3. La música.
Para Kierkegaard el sentido más relacionado con la interioridad del hombre es el oído porque tanto el interior como lo captado por el oído se manifiestan mediante la voz.
Análogamente, la forma de arte más espiritual y por tanto la más elevada es la música porque al ser esta la forma de arte más abstracta, es la que más posibilidades tiene de conectar con el espíritu humano. La sensualidad solo puede se alcanzada por la música porque en la música predomina el momento y la sucesión de momentos.
La música es la herramienta de comunicación del espíritu. Es el medio con el cual expresamos aquello que nuestro espíritu necesita exteriorizar.
La música no se representa en el espacio a diferencia de las otras artes, sino en el tiempo. Esto quiere decir que una vez que ha pasado su tiempo de ejecución ya ha finalizado la obra musical y a su vez la manifestación artística. Este es el motivo por el cual decimos que la música está directamente relacionada con el instante y con la inmediatez.
Dentro de la música, Kierkegaard quiere destacar como número uno a Mozart. Para ello comienza haciendo una alusión entre las obras clásicas y aquellas que no lo son. La diferencia entre ellas es que las obras clásicas acaban siendo inmortales, eternas. Siguen siendo admiradas aun con el paso de los tiempos, no son substituidas por otras que se adapten mejor a las nuevas modas; mientras que aquellas obras que no podemos catalogar como obras clásicas, pronto pierden su valor artístico.
Siguiendo esta línea, Don Juan, es la obra maestra de Mozart.
 La música tanto en Fígaro como en Don Juan , hace que uno sienta tanta la alegría de vivir como la melancolía. Expresa un deseo profundo. El objeto de deseo y el deseo mismo se necesitan y nacen de forma simultánea. Aunque uno no puede existir sin el otro, esto no quiere decir que vayan siempre unidos.
En el primer estadio uno no desea, sino que busca un objeto que pueda desear. Mientras que en el tercer estadio se representa la reunión. El deseo está determinado. Es aquí donde nos encontramos con la seducción.

(...)

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